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- HABLEMOS DE DERECHOS HUMANOS -

 

Mucho más que una simple broma

Vergonzosa, por decir lo menos, resulta toda la historia que ha salido a la luz pública con motivo de la supuesta “broma” realizada dentro de un programa de televisión nacional. La “víctima” de la misma es un actor que presenta una discapacidad y es conocido en el medio artístico como “Sammy”. Esto tiene que ver con lo que planteamos la semana pasada, a propósito de las condiciones de vulneración y marginación que sufren las personas con alguna discapacidad.

Es preciso y sacar a la luz pública cuántos casos hay en que a través de un espectáculo pseudo-artístico se lesiona la dignidad de las personas, particularmente mofándose de sus preferencias, su origen, su forma de hablar o incluso por algún defecto físico o intelectual.

Lo grave de esto es que inconscientemente nos fijamos la idea de que son personas que tienen menos valor dentro de la sociedad y por tanto consentimos y aplaudimos esas expresiones y avalamos su reproducción y se nos quedan fijas las referencias de que dentro de la sociedad sólo merecen respeto y ser tratadas con seriedad, las personas que consideramos como “normales”.

México ha firmado tratados internacionales, convenciones y declaraciones que proscriben todos los actos contra la dignidad de las personas, pero somos permisivos ante estos y muchos otros acontecimientos cotidianos.. Esto nos indica que no están bien cimentados los mecanismos de prevención dentro del aparato del Estado y tampoco en la sociedad misma contra la discriminación, el estigma y la marginación social.

No busquemos justificaciones a la tal broma realizada. Que si es o no una persona con discapacidad, o bien si se tuvo la complacencia del actor. Lo cierto, es que la reproducción de la mofa genera quizá rechazo inofensivo. Pero también puede convertirse en una forma total de rechazo acaso culminante en odio fatal.

Los grupos vulnerables, incluyen no sólo a las personas con alguna discapacidad, sino también a las y los indígenas, las personas con preferencia sexual distinta a la heterosexual, los enfermos psiquiátricos etc. por eso debemos fijarnos en sus condiciones de vida. Preocuparnos y ocuparnos más por compartir con ellos lo que es el verdadero tormento continuo en su vida diaria: la vulneración de sus elementales derechos como seres humanos.

Qué triste que estas personas se vuelvan para los actores el recurso fácil e inmediato para hacernos “reír”. Algo así como el chiste a la mano para cualquier ocasión. Y más aún que algunos medios de comunicación y comediantes, en vez de promover valores como la inclusión y el combate a las desigualdades, se erijan en reproductores del estigma y la discriminación.

Lic. Jorge Victoria Maldonado.
Presidente

 
CNDH FMOPDH FIO