| Día Internacional de la Mujer
Mañana, ocho de marzo, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, que sin duda resalta en el calendario de efemérides internacionales de la Organización de las Naciones Unidas.
Inmediatamente surge la reflexión de hacia dónde nos lleva esta conmemoración. Pensamos desde luego en la mujer como madre, la que tiene la bendición de dar vida, pero que pese a esa maravillosa contribución en la perpetuación de la existencia del ser humano, en muchas ocasiones, por no decir siempre, se vuelve rehén de pasiones incontrolables de un ser que la ve únicamente como un objeto a su servicio y que la desgasta física y emocionalmente trayendo al mundo tantos hijos que no son capaces de mantener. O que por otro lado decide por ella aspectos del propio cuerpo de ésta.
Reflexionamos también en la esposa, que resulta una fiel compañera y complemento del hombre pero que se transforma en víctima de acoso, violencia, golpes, insultos, intimidación que convierten su matrimonio o su relación en un martirio del cual en muchas ocasiones no pueden salir si no es por una causa fatal.
Pensamos en la mujer que trabaja, aporte indispensable de cualquier labor en la sociedad, que derrocha energía, dedicación y esmero y que contribuye a la par con el sostenimiento de una casa. Pero que sufre discriminación por embarazo, que no logra ascender más allá de límites establecidos por el hombre; que gana menos que otros hombres que desempeñan la misma función, que tiene que soportar deshonrosas invitaciones de compañeros y/o jefes, a reserva de perder su estabilidad laboral.
Es evidente que ante esta conmemoración estamos ante claros y oscuros. Quizás más los oscuros que los primeros y es en ello en lo que nos debemos fijar, si queremos tener una sociedad igualitaria y equitativa. Volvernos fiscales sociales que ante el menor asomo de inequidad y de violencia hacia la mujer, denunciemos ante los organismos competentes esos atropellos. En el caso de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán, es tal nuestro compromiso con el tema, que incluso podemos recibir y conocer conflictos que no sean de nuestra competencia, pero que nos interesa documentar.
Como sociedad todos debemos promover permanentemente una relación de igual a igual entre los hombres y las mujeres. Y esto debe ser inculcado desde la más temprana formación de las personas. Hacer énfasis en que como seres humanos nos asisten los mismos derechos y obligaciones y es inexistente ese plano de superioridad que en muchas ocasiones es el que rige la relación hombre-mujer.
Respeto e igualdad son quizás las dos exigencias que hoy tendrían que hacernos las mujeres, ya que si bien hemos avanzado en consolidar espacios que protejan sus derechos, paradójicamente somos testigos de incontables situaciones que las lesionan en su dignidad.
Por eso, a las madres, a las que trabajan, a las académicas, a las indígenas, a las que gobiernan, a las que desempeñan una función pública, a las que luchan desde la sociedad civil, a las profesionistas, a las que trabajan, a las que se encuentran en prisión, a las enfermas, a las que emigran, a las que defienden los derechos humanos, a mi esposa y mis hijas: ¡Feliz Día de la Mujer!
Lic. Jorge Victoria Maldonado. Presidente |