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- HABLEMOS DE DERECHOS HUMANOS -

09 de Noviembre de 2009

LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS: LUCHA CONTINUA CONTRA LOS PREJUICIOS

III

Pese a la aportación para el fortalecimiento de la democracia que hacen las y los defensores de los Derechos Humanos esa labor se realiza en un contexto adverso, no exento de riesgos, en el que el andamiaje institucional, particularmente en los Estados, no ha logrado aún generar las condiciones adecuadas para garantizar la protección y potenciar el trabajo que realizan, según se desprende del Informe Sobre la Situación de las y los Defensores de Derechos Humanos en México.

El documento que hemos comentado en las páginas de Milenio Novedades indica que uno de los principales desafíos que enfrentan las y los defensores es que ejercen su labor en un contexto en el que no se reconoce plenamente la legitimidad de su labor, por el contrario, tienen que enfrentar un conjunto de prejuicios que no en pocas ocasiones son compartidos por las autoridades.

Esto nos indica que es un sector el que minimizaría el trabajo de las y los defensores de los Derechos Humanos, porque en la labor de investigación de campo realizada por la Oficina en México del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) se reconoce que “el Estado mexicano ha mostrado apertura y compromiso en seguir avanzando en la implementación de los estándares internacionales de Derechos Humanos. La incorporación de tres líneas de acción sobre el tema de las y los defensores en el Programa Nacional de Derechos Humanos es una muestra de ello.”

En el mismo documento se indica que “los eventos de agresión registrados por la OACNUDH en contra de las y los defensores reflejan una situación en la que su vida e integridad corren un riesgo considerable y en el que los actos de agresión no son excepcionales. En poco más de la mitad de los actos de agresión registrados no fue posible identificar a los presuntos perpetradores. El resto de los casos reflejan dos cuestiones de especial preocupación. Por una parte la falta de investigaciones exhaustivas, imparciales y eficaces que contribuyan a disminuir los niveles de impunidad en las agresiones recibidas. Por otro lado el uso arbitrario del sistema penal que, sobre todo en el nivel local, se emplea como estrategia para frenar y desgastar la labor de defensa de Derechos Humanos.”

Es indudable que hay que trabajar mucho y con muy buena voluntad, para superar el escollo que el mencionado documento señala como: “el factor que en mayor medida incrementa el riesgo que viven las y los defensores es la impunidad. Debido a la poca eficacia que se ha tenido en las investigaciones y en los procesos seguidos en torno a las agresiones denunciadas, las y los defensores han perdido la confianza en las autoridades encargadas de la procuración y administración de justicia”.

Lic. Jorge Victoria Maldonado.
Presidente

 
CNDH FMOPDH FIO