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Alguien debe responder
En otros países les costaría el cargo a los propios gobernantes. Esta frase fue pronunciada por una persona indignada por los trágicos sucesos de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora en donde murieron al menos 45 niñas y niños, además de los que convalecen en hospitales, al borde de la muerte.
Y terció otra: “Algún funcionario público involucrado, del nivel de gobierno que fuera, debería por decencia renunciar: “disculpen, no pude. Y me voy.
Eso ocurriría si en México contáramos con mecanismos de sanción expeditos para las deficiencias de las actuaciones de los funcionarios públicos. Sobre todo cuando sus omisiones son del nivel de las acontecidas. Y aquí empiezan a surgir las interrogantes: ¿En dónde quedan, por ejemplo, las responsabilidades de las autoridades municipales, que autorizan la operación de un centro infantil a escasos metros de una gasolinera, de bodegas que almacenan materiales altamente flamables, sin un programa de contingencia o de emergencia? ¿Dónde están las autoridades de protección civil del Estado? ¿En dónde las inspecciones de las autoridades laborales que deben verificar que se cumpla fielmente con el funcionamiento de las Comisiones Mixtas de Seguridad e Higiene en cada centro de trabajo? ¿Qué pasa con el tema de la seguridad en el trabajo, al interior del IMSS? ¿Por qué se ha permitido que se aflojen las revisiones, auditorías y se ha dejado de visitar con ojos de control estricto estos lugares de servicio público, subrogado, como son las guarderías infantiles? Representan por lo que sabemos fuente de muy importantes ingresos para quienes las operan, con un pago por niño inscrito. La responsabilidad por los pequeños es de quien tiene por ley la obligación de prestar el servicio: el Seguro Social. Las guarderías son parte de las cuotas que pagan los trabajadores y que el Instituto tiene la obligación de prestar.
¿Y qué va a pasar con el dolor moral de las familias afectadas? ¿Tendrán a su disposición mecanismos de apoyo profesional, como parte de la responsabilidad que ha generado la tragedia? Y ni hablar de la necesidad de transparentar los esquemas de subrogación de las guarderías. ¿Y a quién y a cambio de qué son entregadas para su operación? Respuestas que urge encontrar.
Sólo con una investigación profunda y sancionando a los responsables directos e indirectos de los hechos, separándolos de la función pública, calmaremos nuestras conciencias. De lo contrario, la impunidad será una herida más para las niñas y los niños que hoy ya no están con nosotros. Descansen en paz.
Lic. Jorge Victoria Maldonado.
Presidente |