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Una década por la infancia
La Organización de las Naciones Unidas estableció que la década que va del año 2001 al 2010 sea considerada la década internacional por la cultura de la paz y la no violencia hacia los niños en el mundo. Evidentemente hemos visto transcurrir gran parte de ese lapso; estamos a casi año y medio de que fenezca, y el panorama que percibimos de los derechos de las niñas y los niños no es del todo halagador.
Hay que subrayar que el terrible flagelo de la violencia adquiere diversas formas que es preciso conocer. Por supuesto, la que más nos impacta es la física, pero existen también otras formas como son la psicológica, la sexual, por omisiones y descuidos, entre otras.
Desde el año 2003, en Yucatán se ha desarrollado una campaña permanente en contra de la violencia infantil denominada "Proteger en lugar de agredir", que ha reunido los esfuerzos de instituciones públicas y de la sociedad civil en la búsqueda de alternativas y de compromisos para atender cualquier forma de violencia a los menores, y dar seguimiento muy cercano a los casos que son reportados.
Yucatán cuenta con una ley que protege conceptualmente de manera completa los derechos de la infancia, particularmente en lo que se refiere a la prevención de su exposición a la violencia. Sin enmbargo, la ley por sí misma no es suficiente, sino que necesita de los mecanismos de aplicación colateral que permitan que sus preceptos se cumplan. Adicionalmente, en el ámbito de responsabilidad de cada municipio en el Estado, es preciso intensificar las tareas de detección y sobre todo de sanción de actos violentos cometidos en contra de la niñez. La participación coordinada de sectores como el educativo, de salud y de procuración de justicia es sin duda la tarea primordial que todavía nos falta completar.
En Síntesis, en el tema de la no violencia a la infancia, quedan pendientes aún muchos esfuerzos, que tienen que realizarse de manera conjunta entre todos los sectores de la sociedad que están involucrados en ese objetivo. La operación de un refugio para niñas víctimas de violencia sexual es, por ejemplo, una tarea que requiere de acción inmediata así como el replanteamiento de un centro profesional de atención a la infancia, a cargo del Estado.
Es oportuno, pues, advertir que a año y medio de concluir con esa década estamos todavía muy lejos del objetivo que contempló la ONU para establecerla. Las niñas y los niños de Yucatán merecen el mayor, y por supuesto, el mejor de nuestros esfuerzos para garantizarles una infancia libre del horror de la violencia.
Lic. Jorge Victoria Maldonado.
Presidente |