| FLOR DE MARÍA RIGONI EN YUCATÁN
Como parte de las conferencias programadas dentro del VII Congreso de Salud, Vida y Familia que se lleva a cabo este fin de semana en Yucatán, estará en nuestra entidad el Padre Florenzo Rigoni, hombre que ha dedicado su vida al trabajo a favor de los migrantes en el sur de nuestro país.
Misionero scalabrininiano, este italiano de nacimiento pero mexicano por amor, es fundador de la Casa del Migrante en Tapachula. Recibió en el año 2006 el Premio Nacional de Derechos Humanos que otorga la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en reconocimiento a la promoción efectiva y defensa de los derechos fundamentales y por supuesto por su entrega y su visión humanista que le permite atender a cientos de personas que llegan a la frontera sur de nuestro país buscando oportunidades de desarrollo personal y familiar que en sus lugres de origen no encuentran.
Fenómeno de varias aristas, la migración es sin duda un problema de todo el mundo. Vemos en él, la negación de muchos Derechos Humanos consagrados internacionalmente, en detrimento de la persona humana. Esto es lo que los obliga a abandonar su lugar originario y buscar mejores oportunidades en otros horizontes, encontrando muchas veces como única recompensa una vida llena de sufrimiento e incluso la muerte.
Y decíamos que son varias las caras de la migración porque evidentemente están inmersos en él hombres, mujeres, jóvenes y mayores; adolescentes, niñas y niños, que sirven de alimento también a redes de comercio y de explotación que han encontrado en las necesidades humanas la forma más denigrante de subsistencia y de operación.
Gracias al trabajo de hombres y mujeres como el Padre Flor de María hemos podido entender que nuestros mayores reclamos en el tema de la migración y sus efectos, iban dirigidos a lo que viven nuestros paisanos que cruzan la frontera con los Estados Unidos, pero sin mirar lo que nosotros mismos propiciamos con quienes llegan a nuestra frontera sur.
Y hallamos la misma discriminación, las vejaciones, la explotación, la persecución, la extinción de su cultura, la situación de calle, el abandono personal y desde luego la explotación.
Personas como el Padre Rigoni, han puesto todos sus esfuerzos a disposición de ellos, de las víctimas de la negación, pública y social. Para quienes las libertades fundamentales son una ilusión en la cual creen y por la cual dan incluso hasta la propia vida, perdiendo sus raíces, su familia, su país. Víctimas desde luego de traficantes y contrabandistas de seres humanos. De redes profesionales de gran escala.
La revista National Geographic, en su edición de febrero de 2008, publicó un reportaje denominado “La otra frontera de México”, en el que hay varias referencias al Padre Rigoni. Una de ellas dice: “Si te estás yendo para el Norte, busca al Padre Flor María Rigoni, en la ciudad de Tapachula, 20 millas del norte de la frontera, porque la primera travesía peligrosa que harás no es la que te llevará a los Estados Unidos. Es en la frontera mexicana donde los peligros comienzan”.
Lic. Jorge Victoria Maldonado. Presidente |