| Adultos en Plenitud
En México, desde el año de 1983 el 28 de agosto se celebra el "Día Nacional del Anciano". Esta celebración surgió de la conmemoración de la primera Asamblea Internacional de la ONU dedicada al envejecimiento en 1982. En 1998 se instauró como Día Nacional en todo el país y en el 2002 la celebración retomó el término utilizado por la ONU de "adultos mayores".
Y hemos titulado esta colaboración con una denominación diferente, para advertir lo variado que ha sido el trato institucional otorgado y, por cierto, lo muy limitado de sus resultados. Independientemente de cualquier denominación, no hay mayor acto de justicia que reconocer todo el esfuerzo, trabajo y dedicación de quienes forjaron la sociedad que hoy nos toca heredar y que muchos de ellos distan de estar en condiciones que garanticen un final de vida feliz y tranquila.
A través de la vinculación con organizaciones de la sociedad civil integrada por las y los adultos mayores, hemos conocido de cerca el trabajo, sus necesidades y también sus expectativas. En Yucatán, hay un sector de trabajo muy importante. Ahí están por citar algunos, los grupos que representan nuestros adultos mayores Miriam Novelo, Raúl Ruiz Baeza, Pedro Pablo Ayora, Juan Mérida, Manuel León Vadillo, Alfonso Calderón, Valerio Canché, Augusto de la Cruz, Silvia Gómez, entre otros.
Citamos en nuestro Diagnóstico anual, algunos principios que deben ser tomados en cuenta para mejorar las condiciones de existencia de las personas que se encuentran en esta etapa de la vida. Está, por ejemplo, el Principio de autosuficiencia, referido a que las personas de edad deberán tener acceso a alimentación, agua, vivienda, vestimenta y atención de salud adecuados, mediante ingresos, apoyo de sus familias y de la comunidad y su propia autosuficiencia. Otro, es el Principio de trabajo o acceso a otras posibilidades de obtener ingresos, que establece la obligación del Estado de implementar acciones encaminadas a disminuir los índices de desempleo y de marginación ocupacional que padecen, cuando éstas o sus familiares no cuenten con los medios necesarios para subsistencia, mediante la aplicación de programas que permitan la evaluación de sus capacidades y aptitudes procurando su integración e incorporación a la planta laboral o, en su caso, al sistema productivo en condiciones dignas y de mínimo riesgo a su salud.
Planteamos la urgente necesidad de reformar la ley estatal que los protege, incorporando estos principios que abarcan lo mismo aspectos laborales, de educación, de salvaguarda de sus propiedades, sobre todo inmuebles; de asociación y reunión, de salud y acceso a servicios médicos integrales y de retiro voluntario. La creación de un organismo estatal que los represente y mucho trabajo comunitario, a través de programas de solidaridad con las y los adultos mayores que viven cerca de nosotros.
Parafraseando a Serrat, si todos entendiésemos que todos llevamos un viejo encima, quizás llegar a viejo sería más confortable.
Lic. Jorge Victoria Maldonado.
Presidente |